La intolerancia a la lactosa ocurre cuando el cuerpo no produce suficiente lactasa, la enzima que digiere el azúcar de la leche. Provoca gases, hinchazón, dolor abdominal y diarrea entre 30 minutos y dos horas después de tomar lácteos. Una prueba del aliento permite confirmarla.

La intolerancia a la lactosa se ha convertido en una enfermedad más común de lo que pensamos. Es habitual que en nuestro entorno escuchemos quejas sobre los problemas de salud que ocasiona, que , si bien no es una enfermedad grave, sus síntomas son bastante molestos. Antes de detallar que te puede estar diciendo que la sufres, veremos de qué trata esta enfermedad.
Qué es la lactosa de la leche: definición y dónde se encuentra
La lactosa es el azúcar natural de la leche. Todos los mamíferos la producen para alimentar a sus crías. La contienen la leche de vaca, de oveja y de cabra.
Es un azúcar doble. Está formada por una molécula de glucosa y otra de galactosa. Para absorberla, el intestino delgado necesita la enzima lactasa, que la divide en esas dos partes.
Estos alimentos la contienen de forma natural:
- Leche entera, semidesnatada y desnatada.
- Yogures, natillas y postres lácteos.
- Queso fresco, nata, helados y mantequilla.
Los quesos curados tienen muy poca. Otros productos pueden llevarla sin que lo imagines: embutidos, pan de molde, salsas y platos precocinados. Algunos medicamentos también la usan como excipiente. Revisa siempre las etiquetas.
Según MedlinePlus, suele controlarse con cambios en la dieta.
¿ Que es la intolerancia a la lactosa?
Esta intolerancia tiene lugar cuando el cuerpo no produce una cantidad suficiente de la enzima lactasa. La lactasa es la responsable de descomponerla en dos azúcares más pequeños identificados como glucosa y galactosa.
Cuando tenemos poca lactasa en nuestro organismo, no la descomponemos adecuadamente en el intestino delgado. Al pasar el intestino grueso sin descomponer, las bacterias la fermentan y la transforman en gases y ácidos, ocasionando los incómodos síntomas.
Según estudios que ha realizado la comunidad científica, hace 5.000 años ya existía esta intolerancia. Fue por esta razón que los antiguos habitantes europeos adoptaron prácticas agrícolas entrel el Neolítico, la Edad de Bronce y la Edad de Hierro, provocanco grandes cambios genéticos en la humanidad.
Considerando que somos mamíferos programados para alimentarnos de leche en nuestra infancia, tiene sentido que gran parte de la población adulta la sufra. Aproximadamente, a partir de los cuatros años, la producción de la enzima lactasa empieza a decaer, llegando a desaparecer cuando se es adulto.
Cuando los adultos consumen este azúcar se desencadenan una serie de problemas digestivos relativamente leves, pero muy desagradables, que hacen muy difícil el consumo de la leche y sus derivados.
Síntomas de la intolerancia a la lactosa
Las personas que la sufren pueden presentar uno o varios síntomas simultáneamente. Estas molestias se desencadenan tras la ingesta de la leche, sus derivados o productos que contengan lactosa. Estos son:
- Naúnseas
- Dolor abdominal
- Hinchazón abdominal
- Sonidos abdominales o borborigmos
- Distensión abdominal
- Diarrea
- Gases
- Heces con olor fétido
- Pérdida de peso
- Estreñimiento por la disminución de la motilidad del intestino
Las molestias aparecen entre 30 minutos y dos horas después de la ingesta. La intensidad de los síntomas va a depender de varios factores:
- Cantidad de lactosa ingerida
- Tipo de lácteo consumido
- La motilidad intestinal
- Actividad de la lactasa
- Capacidad del colon para absorber el agua
- Otros alimentos consumidos
- Actividad de la flora bacteriana
Sus síntomas son muy similares a los que producen otras enfermedades digestivas como la enfermedad de Crohn, la enfermedad Celíaca o la intolerancia a la proteína de la leche, por eso es muy importante diagnosticarla adecuadamente mediante la prueba de hidrógeno espirado, llamada también prueba del aliento con hidrógeno.
En esta prueba, la persona da una muestra de su aliento soplando dentro de un tubo y vuelve a dar otra muestra después de beber una solución de lactosa o de ingerir un alimento que la contiene. Si la prueba es positiva, indicará una alta concentración de hidrógeno y metano, gases que se producen en altas cantidades cuando esta no se digiere correctamente.
Otros síntomas inespecíficos que puede causar la intolerancia a la lactosa
En algunos individuos, esta intolerancia puede causar una serie de síntomas llamados «sistémicos». Estos no se presentan en el área intestinal y pueden ser provocados por la producción de metabolitos tóxicos como etanol, acetaldehído, péptidos, etc. Estos son:
- Fatiga
- Problemas cutáneos
- Nerviosismo
- Cefalea
- Dolor muscular y articular
- Úlceras bucales
- Reacciones alérgicas
- Sequedad en las mucosas
- Falta de concentración
- Depresión
¿ Qué alternativas hay para las personas que no quieren renunciar a los lácteos?
Si eres intolerante y no quieres renunciar a los lácteos, existen en el mercado productos sin lactosa. En estas presentaciones de leches y derivados de lácteos como quesos, yogures, etc., esta se ha eliminado o hidrolizado parcial o totalmente.

También es posible encontrar ene la farmacia suplementos de lactasa en gotas, pastillas p cápsulas que ayudan a digerirla. El uso de este suplemento se recomienda de forma esporádica, por ejemplo si comes fuera de casa y no sabes si los alimentos que vas a consumir la contienen. Para encontrar la dosis adecuada, lo más recomendable es que acudas al médico.
Cómo leer las etiquetas de los alimentos
Muchos productos envasados llevan leche entre sus ingredientes. Revisa siempre la etiqueta antes de comprarlos.
Fíjate en estos términos:
- Leche en polvo, suero lácteo o sólidos lácteos.
- Nata, mantequilla, queso o yogur.
- Aromas o salsas con base de leche.
Los productos aptos llevan la indicación «sin lactosa» en el envase. Si tienes dudas, pregunta a tu médico o a tu farmacéutico.
Cuándo acudir al médico por una posible intolerancia
No elimines los lácteos por tu cuenta sin saber la causa. Pueden faltarte calcio y otros nutrientes. Pide cita con tu médico si notas alguna de estas señales:
- Molestias digestivas repetidas tras tomar leche o derivados.
- Diarrea que dura varios días.
- Pérdida de peso sin motivo aparente.
- Sangre en las heces o dolor abdominal intenso.
- Síntomas digestivos en un niño pequeño.
Nuestro equipo del cuadro médico valora tu caso en Córdoba y te orienta sobre la prueba más adecuada.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la lactosa de la leche?
Es el azúcar natural de la leche. Se compone de glucosa y galactosa, y la enzima lactasa la descompone para poder absorberla.
¿Qué diferencia hay entre lactosa y lactasa?
La primera es el azúcar de la leche. La lactasa es la enzima que el intestino usa para digerirla.
¿Es lo mismo que una alergia a la leche?
No. Es un problema digestivo. La alergia es una reacción del sistema inmunitario a las proteínas de la leche y puede ser grave.
¿Qué quesos se digieren mejor?
Los quesos curados y semicurados contienen muy poca. Los frescos y las cremas de queso tienen más.
¿Cuánto tardan en aparecer los síntomas?
Suelen aparecer entre 30 minutos y dos horas después de tomar lácteos. La intensidad depende de la cantidad ingerida.
¿Puede aparecer a cualquier edad?
Sí. Es más frecuente en adultos, porque la actividad de la lactasa disminuye con los años. Si notas molestias nuevas, consulta con tu médico.
¿Hay que dejar de tomar lácteos por completo?
No siempre. Muchas personas toleran pequeñas cantidades. Tu médico te indicará cuánto puedes tomar según tus síntomas.
Pide cita con nuestros médicos en Córdoba
Si tus síntomas se repiten tras tomar lácteos, en el Centro Médico Ciudad Jardín te atendemos. Contacta con el centro y pide tu cita.


