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Consejos para afrontar los cólicos del lactante

Se habla de cólico del lactante cuando un bebé sano y bien alimentado padece episodios repetidos de llanto intenso al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante al menos 3 semanas (la llamada regla del tres de Wessel).

Suele aparecer a partir de los 15 días de vida, es especialmetne frecuente en torno al mes y medio, y desaparece hacia los 4 meses de edad. Se trata de un trastorno benigno que no tiene trascendencia médico -no se trata de una enfermedad- y el cuadro suele desaparecer por sí solo, de manera espontánea y sin dejar secuelas.

Los episodios de llanto pueden producirse a cualquier hora, aunque a menudo suceden desde la tarde hasta entrada la madrugada. En ocasiones, pueden comenzar tras las tomas de leche, lo que puede llevar a los padres a confusión sobre la causa de los lloros.

Aunque no existe ningún tratamiento con eficacia demostrada para el cólico del lactante, seguir algunas recomendaciones puede hacerlo más llevadero tanto pra el bebé como para sus padres:

– Ármate de paciencia.

No hay que ponerse excesivamente nerviosos si nuestro bebé llora, ya que el llanto es un proceso normal que constituye su manera de expresar emociones y necesidades. Siempre que no presente otros síntomas, es normal que un bebé llore.

– Descarta otras causas.

Cuando el niño esté llorando, comprueba primero que no tiene hambre y que no necesita un cambio de pañal. Tras esto, puedes cogerlo en brazos y mantenerlo en la posición en la que se encuentre más cómodo (boca arriba o abajo, horizontal o vertical, con los brazos o sobre su pecho, etc.) intentando trasmitirle tranquilidad.

– Recurre a los masajes.

Una vez que lo tienes en brazos, puedes mecerlo e incluso darle un masaje relajante en el abdomen o la espalda mientras lo tienes en tu regazo, ya que eso le ayudará a calmarse.

Los lactantes que sufren cólicos a menudo buscan y piden consuelo de sus padres o cuidadores por lo que estos no deben sentirse culpables por cogerlos.

– Reduce los estímulos y busca su relax.

El llanto agudo tensa al bebé, por lo que es importante que intentes relajarle, por ejemplo poniéndole un poco de música o un ruido sordo como el secador de pelo o la lavadora. El chupete también puede ayudar, ya que el reflejo de succión es instintivo. Además, algunos bebés necesitan oscuridad o sentirse protegidos para tranquilizarse, por lo que acostarlos o arrullarlos en una mantita puede resultar útil en estos episodios.

– Llévale de paseo.

En ocasiones, también el movimiento reconforta a los bebés que sufren cólicos. Por eso, puede resultar efectivo llevarlo a pasear en el coche, en su carrito o, incluso, sentarlo en un asiento vibrador.

– Claves de la lactancia.

Si el bebé toma la leche con mucha avidez es posible que trague demasiado aire. En caso de tomar leche materna, hay que asegurarle de que vacíe bien un pecho antes de cambiarlo al otro, pues la leche que sale al vaciar por completo el pecho es más rica en grasa y energía, y sacia mejor el hambre. Además, prescindir de estimulantes como la cafeína o la teína en la dieta de la madre podría ayudar a que el bebé se mantenga un poco más sereno. al menos, es conveniente hacer la prueba.

– Establece una rutina para las tomas.

Sobre todo, si el bebé toma el biberón, las tomas deben ser regulares tanto en horario como en frecuencia, y conviene seguir siempre los mismo paso al hacerlo. También en el momento del baño debe seguirse una rutina, pues repetir secuencias permite al niño saber qué va a suceder y, por tanto, sentirse más seguro.

– Ayúdale a eliminar los gases.

Tanto si se ha dado el pecho como si ha tomado biberón, es necesario ayudar al bebé a eructar. En el primer caso, hay que sujetarlo unos minutos después de la toma en posición vertical para que pueda expulsar los gases. Y si se le da biberón, se debe elegir una tetina con el orificio del tamaño adecuado y asegurar que esté siempre llena de leche, para evitar que le entre aire.

– Tu descanso también cuenta.

El llanto frecuente y prolongado de un bebé puede alterar la vida familiar, pues el cansancio y la preocupación se van acumulando. Por eso, padres y madres deben dar prioridad a su descanso, relevándose en su cuidado, buscando ayuda de personas del entorno. Es muy importante que ambos progenitores se impliquen en la crianza de su hijo.

– Acude al pediatra siempre que sea necesario.

El médico nos ayudará a descartar problemas de salud si tenemos dudas o si vemos que el bebé presenta algún otro signo de malestar. También debemos consultarle si queremos cambiar la dieta del lactante, ya que algunos casos de cólicos pueden deberse a una intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, en cuyo caso mejoran retirando los lácteos de la dieta de la madre (si le da el pecho) o utilizando fórmulas lácteas especiales.